La miopía es un defecto refractivo que dificulta ver con claridad los objetos lejanos, mientras que la visión de cerca suele mantenerse conservada. Ocurre cuando el ojo es más largo de lo normal o la córnea tiene una curvatura mayor, haciendo que las imágenes se enfoquen delante de la retina en lugar de hacerlo sobre ella.
Es una de las alteraciones visuales más frecuentes y puede aparecer durante la infancia, adolescencia o continuar progresando en la adultez. Actualmente existen diversas alternativas para corregirla y, en algunos casos, controlar su progresión.
Síntomas más frecuentes
La miopía suele desarrollarse de forma gradual y sus síntomas pueden hacerse más evidentes al realizar actividades que requieren visión a distancia. Los síntomas más habituales incluyen:
- Visión borrosa al mirar objetos lejanos.
- Dificultad para leer letreros o reconocer rostros a distancia.
- Entrecerrar los ojos para enfocar mejor.
- Fatiga visual.
- Dolores de cabeza después de esfuerzos visuales prolongados.
- Dificultad para conducir, especialmente de noche.
En niños, también puede manifestarse acercándose mucho a las pantallas, libros o al televisor.
¿Cuándo está indicado el tratamiento?
El tratamiento se recomienda cuando la miopía afecta la calidad de la visión o las actividades cotidianas del paciente. Puede estar indicado cuando:
- Existe dificultad para ver de lejos.
- La graduación continúa aumentando.
- Se busca reducir la dependencia de lentes.
- La miopía es alta y requiere seguimiento especializado.
- El paciente es candidato a cirugía refractiva tras una evaluación completa.
La elección del tratamiento dependerá de la edad, la graduación y las características individuales de cada paciente.
¿Qué es?
En un ojo con visión normal, la luz se enfoca directamente sobre la retina, permitiendo una imagen nítida. En la miopía, el foco de la luz queda por delante de la retina, provocando que los objetos lejanos se perciban desenfocados.
Existen distintos grados de miopía:
- Miopía leve: hasta aproximadamente -3 dioptrías.
- Miopía moderada: entre -3 y -6 dioptrías.
- Miopía alta: superior a -6 dioptrías, que requiere controles oftalmológicos periódicos por un mayor riesgo de algunas enfermedades de la retina.
¿Cómo es el tratamiento?
El tratamiento busca corregir el enfoque de la luz para obtener una visión nítida. Las principales alternativas incluyen:
Lentes ópticos
Lentes ópticos: la forma más común de corregir la visión.
Lentes de contacto
Lentes de contacto: ofrecen una alternativa cómoda para muchas personas.
Cirugía refractiva (LASIK, PRK u otras técnicas)
Cirugía refractiva (LASIK, PRK u otras técnicas): puede reducir o eliminar la dependencia de lentes en pacientes seleccionados.
Tratamientos para controlar la progresión de la miopía en niños
Tratamientos para controlar la progresión de la miopía en niños: como lentes especiales o atropina de baja concentración cuando están indicados por el especialista.
Preparación antes del tratamiento
Cuando el paciente es candidato a cirugía refractiva, se realiza una evaluación oftalmológica completa. Generalmente incluye:
- Medición de la graduación.
- Topografía corneal.
- Evaluación del espesor de la córnea.
- Examen del fondo de ojo.
- Suspensión temporal del uso de lentes de contacto antes de algunos exámenes, según indicación médica.
Recuperación
La recuperación depende del tipo de tratamiento.
- Con lentes ópticos o lentes de contacto no existe período de recuperación.
- Tras una cirugía refractiva, muchas personas experimentan una mejoría visual durante las primeras horas o días.
- La estabilización completa de la visión puede tomar desde algunos días hasta varias semanas, según la técnica utilizada.
¿Qué esperar durante la recuperación?
Después de una cirugía refractiva es habitual presentar:
- Sensación de arenilla durante las primeras horas.
- Lagrimeo.
- Sensibilidad a la luz.
- Visión variable durante los primeros días.
El equipo médico suele indicar el uso de gotas oftalmológicas, no frotarse los ojos, evitar piscinas durante el período indicado y es importante asistir a todos los controles programados.
Beneficios del tratamiento
El tratamiento de la miopía puede mejorar significativamente la calidad visual y la comodidad diaria. Entre sus principales beneficios destacan:
- Recuperar una visión nítida de lejos.
- Mejorar el rendimiento en actividades diarias y laborales.
- Facilitar la conducción.
- Reducir la fatiga visual.
- Disminuir la dependencia de lentes cuando la cirugía es una opción adecuada.
- Mejorar la calidad de vida.
PREGUNTAS FRECUENTES
¿La miopía tiene cura?
La miopía no desaparece por sí sola, pero puede corregirse eficazmente mediante lentes, lentes de contacto o cirugía refractiva en pacientes seleccionados.
¿La cirugía elimina completamente la miopía?
En muchos casos permite reducir significativamente o eliminar la dependencia de lentes, aunque el resultado depende de la graduación y de las características individuales del ojo.
¿A qué edad puede operarse la miopía?
Generalmente la cirugía refractiva se evalúa cuando la graduación se ha mantenido estable, habitualmente después de los 18 años.
¿La miopía puede seguir aumentando?
Sí. Es frecuente que aumente durante la infancia y adolescencia antes de estabilizarse en muchos adultos.
¿Los niños deben controlarse periódicamente?
Sí. Los controles oftalmológicos son fundamentales para detectar cambios tempranos y evaluar opciones para controlar la progresión de la miopía.
¿La miopía alta tiene mayores riesgos?
Sí. Las personas con miopía alta presentan un mayor riesgo de desprendimiento de retina, degeneraciones retinianas y otras enfermedades oculares, por lo que requieren controles periódicos.
¿Puedo usar lentes de contacto si tengo miopía?
Sí. Existen distintos tipos de lentes de contacto que pueden ser una excelente alternativa cuando son indicados y adaptados correctamente por un especialista.
¿Cuándo debo consultar de forma urgente?
Debe acudir inmediatamente si presenta:
- Aparición repentina de destellos de luz.
- Aumento brusco de manchas flotantes.
- Una sombra o cortina que cubra parte de la visión.
- Pérdida repentina de visión.
Estos síntomas pueden indicar una urgencia retiniana que requiere evaluación inmediata.





