RETINOPATÍA DIABÉTICA

La Diabetes mellitus es una enfermedad que afecta a alrededor del 5% de la población mayor de 20 años de edad en Chile. Esto equivale a aproximadamente 500.000 personas.

La primera causa de pérdida de visión severa e irreversible en los pacientes diabéticos es el edema macular. La prevalencia de edema macular varía entre 23%-35% de los casos.

En los pacientes diabéticos es muy importante el manejo general de su enfermedad con su diabetólogo tratante, control estricto de la glicemia, control de patologías asociadas como hipertensión arterial y control seriado con el oftalmológo para el examen retinal mediante el fondo de ojos. En los casos de pérdida de visión, la consulta y el tratamiento deben ser rápidos ya que en los casos de consulta y manejo tardío el resultado visual final es peor.

En los últimos años han aparecido una serie de avances en el tratamiento de esta enfermedad, como drogas antiangiogénicas, tratamientos con laser, corticoides y cirugía vitreoretinal, que nos permiten ser más optimistas en la recuperación de la visión de estos pacientes.

Durante largo tiempo el tratamiento con laser fue el pilar más importante en el manejo de esta enfermedad, sin embargo, hoy en día, las drogas antiangiogénicas constituyen la línea más importante del tratamiento, que han demostrado buenos resultados en el manejo del edema macular y de la retinopatía diabética proliferativa. Estas drogas actúan inhibiendo el factor VEGF que está involucrado en la mayoría de los procesos proliferativos e inflamatorios de la retina. En Chile contamos con los tres medicamentos disponibles, que en la mayoría de los casos requieren de colocaciones intravítreas sucesivas. Estas drogas se pueden administrar solas o en conjunto con la aplicación de otros tratamientos como el laser y corticoides.

El enfrentamiento quirúrgico es mediante la cirugía vitreoretinal, esta consiste en la extracción del humor vítreo y el posterior manejo directo sobre la retina, es de gran importancia en aquellos casos que requieren un manejo quirúrgico, como la presencia de hemorragia vítrea, desprendimiento de retina traccional o edema macular asociado a membrana epiretinal o sindrome de tracción vítreomacular. Para estas cirugías contamos con micropinzas, fibras de endolaser y sistemas de lupas de visualización amplia que permiten el abordaje directo del vítreo y la retina.